PATRIMONIO CULTURAL, PLAN MUNICIPAL DE CULTURA y PLADECO: El caso de Purranque

MARCELO JAVIER NEIRA NAVARRO

Este artículo aborda el análisis del PLAN DE MUNICIPAL DE CULTURA y el PLADECO de la Municipalidad de Purranque, en función del concepto de Cultura y muy particularmente de la idea de Patrimonio cultural.

i.- Conceptos

A continuación, se revisan los conceptos de Cultura, patrimonio, patrimonio cultural, patrimonio cultural material e inmaterial:

1.- De acuerdo a la UNESCO, “…la cultura es el conjunto de los rasgos distintivos, espirituales y materiales, intelectuales y afectivos que caracterizan a una sociedad o un grupo social. Ella engloba, además de las artes y las letras, los modos de vida, los derechos fundamentales al ser humano, los sistemas de valores, las tradiciones y las creencias (… ) A través de ella el hombre se expresa, toma conciencia de sí mismo, se reconoce como un proyecto inacabado, pone en cuestión sus propias realizaciones, busca incansablemente nuevas significaciones, y crea obras que lo trascienden» (Portal UNESCO, URL., http://www.unesco.org/new/es/mexico/work-areas/culture/ ).

2.- Muy asociado a lo anterior, por Patrimonio se entiende todos los usos, representaciones, expresiones, conocimientos y técnicas, instrumentos, objetos, artefactos y espacios culturales inherentes a las comunidades, grupos y en algunos casos de individuos. En cualquier caso, el Patrimonio es reconocido por todos. Se trata de consensos relativamente generalizados en una comunidad.

3.- Existen dos grandes tipos de Patrimonio, el Cultural y el natural. Para el caso, el PLADECO presenta un desequilibrio en favor del Patrimonio natural. Esto hace necesario avanzar especialmente en la noción de la definición cultural.

4.- El Patrimonio cultural debe ser entendido como «…un conjunto determinado de bienes tangibles, intangibles y naturales que forman parte de prácticas sociales, a los que se les atribuyen valores a ser transmitidos y resignificados, de una época a otra, o de una generación a las siguientes. Así, un objeto se transforma en patrimonio o bien cultural, o deja de serlo, mediante un proceso y/o cuando alguien –individuo o colectividad–, afirma su nueva condición (Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos, Memoria, Cultura y Creación. Lineamientos políticos, Santiago, 2005, pág. 9).

5.- El Patrimonio Cultural, a su vez, puede ser inmaterial y material. A la luz PLADECO, la idea de patrimonio material está retratada, por ejemplo, en la arquitectura. Pero nada se dice del no menos importante patrimonio cultural inmaterial.

6.- Por patrimonio cultural inmaterial, se debe entender todo lo que «…se transmite de generación en generación, [que además] es recreado constantemente por las comunidades y grupos en función de su entorno, su interacción con la naturaleza y su historia, infundiéndoles un sentimiento de identidad y continuidad y contribuyendo así a promover el respeto de la diversidad cultural y la creatividad humana” (UNESCO, Convención para la salvaguardia del patrimonio cultural inmaterial, París, 17 de octubre de 2003, URL. http://unesdoc.unesco.org/images/0013/001325/132540s.pdf ).

ii.- Institucionalidad cultural

Una serie de hitos caracterizan el proceso de institucionalización de la cultura en nuestro país. El detalle de los más importantes es el siguiente:

1.- Históricamente la cultura nunca fue una prioridad institucional. Como prueba, podríamos partir señalando que recién en 1970 se promulga la ley de Monumentos Nacionales. Pero este intento, si bien es un avance, será en extremo incompleto. La Ley N° 17.288, del año 1970 se refiere a la declaratoria y protección del «patrimonio inmueble y mueble» del Estado de Chile. En su Artículo 1° señala,

«Son monumentos nacionales y quedan bajo la tuición y protección del Estado, los lugares, ruinas, construcciones u objetos de carácter histórico o artístico; los enterratorios o cementerios u otros restos de los aborígenes, las piezas u objetos antropo-arqueológicos, paleontológicos o de formación natural, que existan bajo o sobre la superficie del territorio nacional o en la plataforma submarina de sus aguas jurisdiccionales y cuya conservación interesa a la historia, al arte o a la ciencia; los santuarios de la naturaleza; los monumentos, estatuas, columnas, pirámides, fuentes, placas, coronas, inscripciones y, en general, los objetos que estén destinados a permanecer en un sitio público, con carácter conmemorativo. Su tuición y protección se ejercerá por medio del Consejo de Monumentos Nacionales, en la forma que determina la presente ley» (Ley 17.288, LEGISLA SOBRE MONUMENTOS NACIONALES; MODIFICA LAS LEYES 16.617 Y 16.719; DEROGA EL DECRETO LEY 651, DE 17 DE OCTUBRE DE 1925, Biblioteca del Congreso Nacional de Chile, URL., http://bcn.cl/1v9ov, Consultado 20032020).

Mientras que la Constitución política de 1980, hace un pequeño guiño al patrimonio cuando señala,


«Corresponderá al Estado, asimismo, fomentar el desarrollo de la educación en todos sus niveles; estimular la investigación científica y tecnológica, la creación artística y la protección e incremento del patrimonio cultural de la Nación» (Constitución política, Capítulo III, De los Deberes y Derechos Constitucionales, Artículo 19, Numeral 10).

Sin embargo, no hay una referencia al patrimonio cultural.

Posteriormente, el 9 de marzo de 1994, se promulga la Ley 19.300, que se refirió expresamente al patrimonio ambiental y material. De acuerdo al Artículo 1°,

«El derecho a vivir en un medio ambiente libre de contaminación, la protección del medio ambiente, la preservación de la naturaleza y la conservación del patrimonio ambiental se regularán por las disposiciones de esta ley» (Ley N° 19.300, APRUEBA LEY SOBRE BASES GENERALES DEL MEDIO AMBIENTE, Biblioteca del Congreso Nacional, URL., http://bcn.cl/1ux38, consultada el 22 de marzo de 2020).

A partir del primer gobierno democrático de Aylwin la situación comienza a cambiar. A partir de aquí, la cultura será valorada como ámbito institucional significativo. Y se tomaron una infinidad de medidas políticas. Entre otras, por ejemplo, el 5 de octubre de 1993, se promulga la «Ley indígena» que se compromete a a otorgar protección al patrimonio de las culturas indígenas, esto es, patrimonio arquitectónico, arqueológico, cultural e histórico de los pueblos originarios de Chile. En su artículo 1°, párrafo tercero, señala:

«Es deber de la sociedad en general y del Estado en particular, a través de sus instituciones respetar, proteger y promover el desarrollo de los indígenas, sus culturas, familias y comunidades, adoptando las medidas adecuadas para tales fines y proteger las tierras indígenas, velar por su adecuada explotación, por su equilibrio ecológico y propender a su ampliación» (Ley 19253, ESTABLECE NORMAS SOBRE PROTECCION, FOMENTO Y DESARROLLO DE LOS INDIGENAS, Y CREA LA CORPORACION NACIONAL DE DESARROLLO INDIGENA, Biblioteca del Congreso Nacional, Url., http://bcn.cl/1uw3z, consultada 26 de marzo de 2020).

En la misma época también se promulgó la ley sobre propiedad intelectual, la ley sobre premios nacionales y la ley de fomento al libro y la lectura. Durante la administración Lagos, se creó la Comisión Asesora de Cultura. La que derivó en el año 2003 en el Consejo Nacional de la Cultura y de las Artes por medio de la Ley N° 19.891, que finalmente dará paso al actual Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio).

2.- La misma Ley N° 19.891, otorgó al Consejo Nacional de la Cultura y la Artes facultades de formulación de políticas públicas en materias culturales y patrimoniales, propias de un ministerio. Asimismo, dispuso la dirección del servicio en el Directorio Nacional, un órgano colegiado integrado por representes de instituciones públicos y privadas, destacados en diversos ámbitos de la cultura.

3.- Lo importante es que hacia el año 2006, la CNCA publicaba un diagnóstico, en donde se enfatizaba que el municipio poseía una responsabilidad en el desarrollo de la Cultura. Esto que era una verdadera necesidad, se expresaba en los siguientes términos:


“El municipio constituye el agente estatal más cercano a la ciudadanía. En virtud de su estructura y atribuciones específicas, este organismo cuenta con condiciones privilegiadas para la articulación de las necesidades y demandas locales ante los niveles superiores de administración pública y ante el mundo privado, aportando un elemento fundamental: la integración de las necesidades e iniciativas de la población en tales definiciones.

“Para ello resulta necesario contemplar el rol de los municipios en materia cultural como un ámbito especial de mejoramiento de las capacidades de diagnóstico de la realidad cultural local y de capacitación en gestión cultural hacia la ciudadanía, ampliando así el concepto de gestión cultural hacia la incorporación de la identidad, actividades, tradiciones y significados propios de los modos de vida locales en la elaboración y evaluación de planes, programas y proyectos de desarrollo. De esta manera, el municipio es un agente fundamental de generación y sistematización de conocimiento de las realidades culturales locales ante los niveles administrativos del Estado, de potenciación de las identidades culturales y desarrollo local a través de la gestión cultural municipal y como factor vital para la optimización de la pertinencia, eficiencia y eficacia en la elaboración, implementación y evaluación de políticas públicas en materias culturales y de desarrollo” (Consejo Nacional de la cultura y las artes» (CNCA, Diagnóstico de la Gestión Cultural de los municipios de Chile, Valparaíso, 2006, p. 68) .


4.- Y todavía, en 2011, la misma CNCA, seguía diagnosticando un preocupante estado de la cultura a nivel país, señalando un “déficit cultural” y a nivel comunal o municipal, indicando que,


«La cultura juega un papel importante en el desarrollo de las personas al interior de cada territorio, a tal punto que muchos pueblos y lugares del planeta han apostado por una revalorización de lo cultural, de lo identitario, recreando incluso nuevas identidades culturales y patrimoniales como eje de su propio desarrollo»
(CONSEJO NACIONAL DE LA CULTURA Y LAS ARTES (CNCA), GUÍA METODOLÓGICA PARA EL DESARROLLO DE PLANES MUNICIPALES DE CULTURA, Valparaíso, 2011, p. 16).


5.- Respecto a todo, la CNCA observaba la necesidad de que las municipalidades incorporaran a sus instrumentos de planificación el Plan Municipal de Cultura. Y lo hizo en los siguientes términos:


“…el municipio asuma la función de liderazgo en cuanto a generar mecanismos de participación, definir el perfil económico y cultural del territorio, construir redes de información y utilizar los instrumentos de gestión municipal en términos de un plan de desarrollo concertado, elaborado en consideración de los rasgos culturales y demandas de las poblaciones locales. El potencial de la acción municipal radica, en definitiva, en la capacidad de coordinar y liderar el proceso de desarrollo local. En consecuencia, requiere las legitimidades y facultades adecuadas para esta labor” (Id., 23).

En fin, el documento de la CNCA que sugería la elaboración de los Planes Municipales de Cultura, terminaba señalando,


“…la cultura, más que el desarrollo artístico de un país, es sinónimo de calidad de vida, de reencuentro entre las personas con su identidad, motivación e iniciativas de desarrollo. La cultura no es un bien exclusivo de aquellos que poseen el don de expresarse a través de diversas disciplinas artísticas; cultura implica hacerse protagonistas y responsables del desarrollo como personas y comunidad. Se promueve la capacidad de ser sujetos culturales, únicos e irrepetibles, opinantes y reflexivos, comprometidos con su desarrollo cultural” (Id., p.23).

El mismo documento concluía,


«…el municipio es clave para la implementación de políticas culturales coherentes, también podemos formular el principio a la inversa. La existencia de una política cultural puede contribuir a fortalecer el proyecto colectivo de ciudad, la imagen objetivo, la misión y la visión comunal con sentidos más cercanos a las necesidades identitarias de la población y a sus sueños como colectividad» (Id., p.18).


6.- Es necesario decir, sin embargo, que la Ley Orgánica Constitucional de Municipalidades, que viene desde el año 2006, dejó expresamente señalado que la gestión municipal tendría como instrumentos, el Plan Comunal de Desarrollo y sus Programas, el Plan Regulador, el Presupuesto municipal anual, la Política de Recursos Humanos y el Plan comunal de seguridad Pública (Artículo 6°, DFL-1, FIJA EL TEXTO REFUNDIDO, COORDINADO Y SISTEMATIZADO DE LA LEY Nº 18.695, ORGANICA CONSTITUCIONAL DE MUNICIPALIDADES, Biblioteca del Congreso Nacional de Chile, URL., http://bcn.cl/1uuy1, 06 de mayo de 2020). No se señala el Plan Municipal de Cultura, porque no existía esa noción. Y quizá esto será determinante para la suerte de los Planes de Cultura como veremos más adelante.

Y en cambio, en el Artículo 7°, se indica expresamente que será el PLADECO, aquel “instrumento rector del desarrollo en la comuna, contemplará las acciones orientadas a satisfacer las necesidades de la comunidad local y a promover su avance social, económico y cultural”; mientras que la unidad de Desarrollo Comunitario, la encargada de,


“Proponer y ejecutar, dentro de su ámbito y cuando corresponda, medidas tendientes a materializar acciones relacionadas con salud pública, protección del medio ambiente, educación y cultura, capacitación laboral, deporte y recreación, promoción del empleo, fomento productivo local y turismo” (Art. 22, DFL-1, FIJA EL TEXTO REFUNDIDO, COORDINADO Y SISTEMATIZADO DE LA LEY Nº 18.695, ORGANICA CONSTITUCIONAL DE MUNICIPALIDADES, Biblioteca del Congreso Nacional de Chile, URL., http://bcn.cl/1uuy1, 06 de mayo de 2020).

7.- Por su parte, el proyecto de Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, debía estimular y apoyar la elaboración de planes comunales y regionales de desarrollo cultural, que consideren la participación de la comunidad y sus organizaciones sociales (Secretaría General de la Presidencia, Gobierno de Chile, FORMULA INDICACIÓN SUSTITUTIVA AL PROYECTO DE LEY QUE CREA EL MINISTERIO DE CULTURA (Boletín N° 8938-24), Santiago, 17 de diciembre de 2015, N° 1460-363, p.31).

8.- La ley N° 21.045 que creó el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio comenzó a ser gestionada durante la administración Bachelet. Pero será durante el primer gobierno de Piñera que se materializaría el proyecto. Sin embargo, durante la siguiente administración Bachelet este proyecto fue modificado completamente. Y de nuevo, durante la segunda administración Piñera fue promulgado finalmente. En cualquier caso, por primera vez en la historia de Chile se estuvo ante la oportunidad de desarrollar una institucionalidad pública cultural integrada que promete superar la enorme dispersión existente.

De todas maneras, antes del ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, lo que van a existir son esfuerzos aislados, fragmentarios e incompletos.

vi.- Plan Municipal de Cultura Purranque

De acuerdo a la CNCA, el Plan Municipal de Cultura es un instrumento de gestión municipal que se elabora en base a una planificación estratégica. A través de él, se definen objetivos de desarrollo cultural para la comuna de mediano y largo plazo, incluida la estrategia para llevarlos a cabo.
Los objetivos se logran con la participación de la ciudadanía y los actores culturales, por medio de la detección de las necesidades culturales, sociales, de identidad de la comuna y sus potencialidades de desarrollo (CONSEJO NACIONAL DE LA CULTURA Y LAS ARTES (CNCA), GUÍA METODOLÓGICA PARA EL DESARROLLO DE PLANES MUNICIPALES DE CULTURA, Valparaíso, 2011, p.9).

Aunque en el Plan Municipal de Cultura de Purranque se habla de cultura, en realidad se refiere a una serie de actividades artísticas. Nunca se define el Patrimonio cultural. Solo el objetivo estratégico N° 5, señala, “Instalar un plan de rescate y puesta en valor del patrimonio cultural inmaterial de la comuna”. En relación a este objetivo se sugieren dos acciones. La primera de ellas referida a la “Creación de área de patrimonio cultural local en la oficina de la cultura” y la segunda, propone un “Investigación y registro de la memoria local” (Municipalidad de Purranque, Plan Municipal de Cultura, Purranque, 2013, pág. 45). Se desconocen los resultados de esos compromisos.

Lo que se advierte en el mismo Plan, es que no hay una relación aparente entre PLADECO, el Plan Regulador Comunal, la Estrategia de Desarrollo Regional, la Política Nacional de Cultura o la propia Política Regional de Cultura (Véase, CONSEJO NACIONAL DE LA CULTURA Y LAS ARTES (CNCA), GUÍA METODOLÓGICA PARA EL DESARROLLO DE PLANES MUNICIPALES DE CULTURA, Valpaíso, 2011, pág. 27).

La precariedad de este último documento no debe sorprender. Pienso que está en el estándar de la Región de Los Lagos. Veamos. Nuestra Región tiene 5 provincias y 30 comunas. Al día 7 de mayo de 2020, solo 18 de ellas tienen Plan municipal de Cultura de acuerdo al «repositorio digital», del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio. Las comunas con Plan serían Calbuco, Hualaihue, Maullín, Los Muermos, Fresia, Puerto Octay, Puerto Varas, Frutillar, Chaitén, Purranque, Llanquihue, Palena, Dalcahue, Puqueldón, San Juan de la Costa, Osorno, Ancud y San Pablo.

De las 18 comunas que ostentan el referido Plan, 8 se encuentran vencidos. El de Frutillar no tiene referencia del año. El del municipio de San Juan de la Costa no abre. El de Osorno no existe en el repositorio, aunque si en un portal del propio municipio. Y solo el Plan de Chaitén está al día, ya que se renueva el año 2021; también el de Llanquihue que se renueva este año 2020; el de Palena, Dalcahue, Ancud y San Pablo que se renuevan el año 2022 (Véase, Ministerio de Las Culturas, las Artes y el Patrimonio, Repositorio Región de Los Lagos, URL., http://repositorio.cultura.gob.cl/handle/123456789/3895, consultado el 07 de mayo de 2020).

vi.- Pladeco Purranque

En palabras simples, el Plan de Desarrollo Comunal es el principal instrumento de planificación a nivel municipal. Digamos, guía todas las políticas, planes y programas que una comuna puede y es capaz de desarrollar con fondos propios o del gobierno central. Define las prioridades. Aunque hay cuestiones, temas, problemas que son emergentes y que se van agregando a las acciones y prácticas del municipio. Pero en este documento se incorporan todas las áreas que abarcan el territorio, incluyendo lo cultural y que en el momento son relevantes.

En relación al PLADECO de la Municipalidad de Purranque y en atención al concepto de cultura y particularmente en relación al patrimonio cultural, se puede señalar:

1.- En el PLADECO, la palabra patrimonio o patrimonial aparece 33 veces. Aunque no todas ellas expresan un sentido técnico.

2.- En el índice del mismo documento, aparece el rótulo «Patrimonio Arquitectónico y natural».

3.- En la definición como instrumento, el propio PLADECO señala,


«El PLADECO, se define como un instrumento de planificación estratégica y de gestión municipal, el cual tiene como objetivo ser una respuesta a las demandas sociales y necesidades de la comunidad en todas las áreas relacionadas con el interés de la comuna y su población. En este instrumento se definen las iniciativas de inversión que la comuna quiere emprender, se incluyen las propuestas que surgen desde la comunidad y se priorizan los proyectos según las carencias y necesidades de los habitantes de cada una de las localidades. Asimismo, se realizan propuestas de desarrollo sobre la base de las fortalezas comunales y oportunidades, valorándose las riquezas naturales, el patrimonio cultural, las tradiciones locales, las actividades productivas, entre otros» (Pladeco Purranque, pág.4).


4.- Refiriéndose a los atributos físicos de la comuna, la tercera invocación al concepto de patrimonio, corresponde a «patrimonio natural» (p. 13) y su relación con el turismo (pág. 14). En la especificidad del “Mapu Lahual”, igualmente se habla del «patrimonio ambiental» (pág. 14). Al describir la importancia de la cordillera de la Costa, el documento promueve la posibilidad de conseguir la categoría de «geoparque», relacionándola a la categoría de «patrimonio geológico» (pág. 19).

5.- Siempre en relación a «lo ambiental», el mismo documento señala que


«…desde el punto de vista de las potencialidades u [debía ser y] oportunidades en materia ambiental, la preservación de los recursos naturales, así como la valoración del patrimonio cultural y natural, también es una preocupación manifestada por los vecinos y vecinas en los talleres de participación, sobre todo por el cuidado del bosque nativo, los ríos, la zona costera y el desarrollo de actividades sustentables (agricultura orgánica, talleres de educación ambiental, entre otros)»
(Id., pág. 30).


Como se observa, el patrimonio cultural en este caso, resulta un puro agregado. No es un tema desarrollado. De hecho, un par de párrafos más abajo, el documento vuelve a mencionar el «patrimonio natural», recomendando potenciar la oficina del medio ambiente (Id., pág. 30).

6.- El punto «4.9 Patrimonio arquitectónico y natural», señala «…la necesidad de resguardar el patrimonio histórico, natural y cultural de la comuna» (Id., pág. 56). Un aspecto sustantivo relacionado al patrimonio cultural, sin embargo, de acuerdo al documento, radica en que,


«En lo urbanístico, importante es el resguardo, protección y cuidado de la arquitectura tradicional y el revestimiento en tejuelas. Este aspecto surge como crucial entre los agentes económicos relacionados con el comercio, el turismo y la artesanía, quienes ven en el fortalecimiento identitario una oportunidad para el desarrollo económico comunal»
(Id., pág. 56 a 57).


Pero a párrafo seguido, el documento vuelve a insistir en que «En la misma línea patrimonial, la preservación de la fauna y vegetación nativa son fundamentales para el desarrollo del incipiente nicho turístico» (Id., pág. 57).

7.- En adelante, las menciones a la palabra patrimonial, se refieren al «patrimonio familiar» (Id., pág. 85, 86 y 87), digamos, el “patrimonio” posee una connotación cotidiana.

8.- De nuevo, asociado a lo patrimonial, el documento luego avanza haciendo un esfuerzo por abordar la problemática de la identidad, señalando que hay,


«…29 organizaciones culturales formales inscritas en la DIDECO, entre las que destacan organizaciones folclóricas o costumbristas y agrupaciones de danza, música y artesanía. Cabe señalar, [agrega el mismo documento] que si bien estas organizaciones tienen por objetivo el fomento y promoción de la cultura en sus distintas manifestaciones, también hay otro tipo de organizaciones (centros de padres, juntas de vecinos, clubes de adultos mayores, centros de madres, etc.) que también realizan actividades culturales de diversa índole» (pág. 91). Y que en razón de estas organizaciones y actividades por ellas realizadas, «El principal acento del trabajo municipal ha estado en el “fortalecimiento y proyección de la identidad cultural local, especialmente en el ámbito patrimonial” (Plan Municipal de Cultura 2013, pág. 91).


9.- Reconociendo la amplia variedad de grupos culturales y tradiciones, el documento todavía subraya la construcción de una «cultura mestiza» (pág. 91). Inmediatamente, intenta destacar territorios en donde sobresalen ciertas identidades. Este esfuerzo es loable pero incompleto. Por ejemplo, menciona que,


“…el sector cordillerano de la comuna es uno de los lugares más relevantes en conservación de la biodiversidad de la región” (Plan Municipal de Cultura 2013); mientras que el sector costero se encuentra marcado por el legado histórico de 2 eventos que tuvieron un alto impacto en su momento: a saber el arribo del genovés Juan Bautista Pastene, en el Siglo XVI por mandato de Don Pedro de Valdivia para el reconocimiento de la zona, y el naufragio de dos buques de la armada chilena el año 1965, ocurrido a 12 kilómetros de la Bahía San Pedro, donde 71 tripulantes perdieron la vida causando un revuelo a nivel mundial, que ha valido, hasta la fecha, el reconocimiento de la comuna y la consiguiente identificación de los habitantes con el episodio» (Id., pág. 91).


Habría que destacar, sin embargo, el error geográfico, al mencionar «…el naufragio de dos buques de la armada chilena el año 1965, ocurrido a 12 kilómetros de la Bahía San Pedro» y el error en datos históricos, al mencionar que «71 tripulantes perdieron la vida». Desde luego Manquemapu forma parte de la Bahía San Pedro y habrían sido 51 los tripulantes muertos (Sumario de la Armada de Chile).

10.- Como se observa, la idea de patrimonio natural domina ampliamente en el documento. No se menciona el valle central que, por lo demás, fue el territorio que habría sido intervenido principalmente por los flujos de inmigrantes, especialmente por germanos y descendientes. Pero también por familias de franceses, árabes, sirios y palestinos, entre otros. En el valle central es donde la cultura mestiza florece precisamente.

11.- Finalmente, es valorable el esfuerzo realizado por el documento en catastrar «…los principales elementos identitarios de la comuna, y los cuales habría que promover, no solo para potenciar la cohesión social, como también para generar oportunidades de desarrollo económico local…» (pág. 91).

Pero hay que agregar necesariamente otros fenómenos, por ejemplo, la abundante comunidad protestante, el importante mercado de producción de alimentos y la necesidad de poner en valor e incrementar el número de fenómenos patrimoniales.

v.- A modo de conclusión: sugerencias en materia de gestión

En relación al Plan Municipal de Cultura:

1.- Es comprensible su “bajo perfil”, de este Plan, dado principalmente a que la Ley Orgánica de Municipalidades no lo exige como un instrumento de planificación corporativa. Sería desea que alguna autoridad competente pudiera generar un proyecto de modificación a la referida Ley Orgánica.

En relación al PLADECO: 

1.- El PLADECO puede y debe, entonces, no solo desarrollar el patrimonio natural, sino también el patrimonio cultural material y, sobre todo, el patrimonio cultural inmaterial.

2.- Más allá de las definiciones conceptuales, también es necesario implementar un ámbito de gestión que vele por el patrimonio cultural en el territorio de Purranque.

3.- Al respecto, se sugiere la conformación de una “mesa de trabajo patrimonial” que pudiera estar alojada en el Museo municipal. Si esto es posible, la misión del museo debiera ampliar su gestión al patrimonio de cultura inmaterial. Esto es, agregando el patrimonio documental (cartas, fotos, entre otros registros históricos).

Como una condición previa, la llamada “casa de la cultura” no solo debiera ser reparada, sino tener un uso exclusivo. Y entonces, el museo, junto al “patio de artesanos” y el “teatro”, debieran constituirse en el más atractivo espacio urbano de Purranque. Un espacio urbano dialogante. Pero para eso, todavía es necesario intervenir y recuperar el local “ancla” del patio de artesanos: en la actualidad, el café no reporta ningún beneficio a la unidad arquitectónica Teatro/Patrio de artesanos/Museo y al contrario, ostenta una estética muy básica y definitivamente no es aporte.

Marcelo Javier Neira Navarro

Marcelo Javier Neira Navarro


4.- Organizacionalmente, la mesa de trabajo podría funcionar al amparo de una corporación cultural municipal o simplemente en la conformación de una «mesa de asuntos patrimoniales», eso sí, representativa de la comunidad purranquina.

5.- La misión de la «mesa», debiera considerar aspectos como:

a.- El desarrollo de acciones tendientes al rescate y puesta en valor de la historia y patrimonio local y,

b.- En materia de identidad, aportar con un «sello patrimonial» a las acciones económicas, políticas, sociales, culturales y biodiversas de la zona de Purranque.

6.- El «sello patrimonial» debiera tomar cuerpo a partir de la primera autoridad, el Sr. Alcalde y también del Concejo, para desplazarse transversalmente por toda la institucionalidad municipal, hasta alcanzar a la ciudadanía organizada, incluido los simples ciudadanos.

El aporte de la mesa y del “sello patrimonial”, se puede manifestar igualmente, en una serie de normativas municipales; también de alianzas con el mundo privado; igualmente en una ordenanza referida, por ejemplo, a las dos calles céntricas más importante y el futuro paseo peatonal, en donde se privilegie el uso de la madera o la madera/piedra y la construcción de escaparates, el tratamiento de jardines o antejardines y el frente de las casas y otras tantas cosas más de acuerdo con la cámara de comercio y oficina de turismo. En cualquier caso, en una tierra de alerces, se puede sugerir eliminar por completo el uso del zing para cierres perimetrales urbanos, incluidas las localidades de Manquemapu y San Pedro. Purranque es tierra de alerces y de madera nativa.

7.- El «sello», también debiera ser incluido como condición para todo proyecto comunal. Cada proyecto consolidado, por ejemplo, tendría que incorporar una placa explicativa del sentido de la obra desde el punto de vista histórico y patrimonial.

8.- El Sello patrimonial igualmente debería sugerir uno que otro feriado comunal con el objeto de desarrollar actividades de participación ciudadana en torno precisamente a la discusión de aspectos patrimoniales, que den cuerpo al sello y que, por tanto, tengan relación con la identidad purranquina.

9.- El cumplimiento del sello debiera estar a cargo de un funcionario municipal, que debiera presidir la “mesa de patrimonio”, verificando el cumplimiento del sello.

10.- La “mesa patrimonial”, además, debería abordar, promover contenidos y dependiendo del caso, desarrollar relatos referidos a:

a.- La significativa población de distintas comunidades protestantes que se manifiestan en Iglesias de variada magnitud que, en cualquier caso, demuestran un indesmentible crecimiento del protestantismo como fenómeno cultural global;

b.- En relación a la alimentación derivada de la ganadería, es necesario agregar la existencia de un mercado de venta de carnes y subproductos como la longaniza o el queso y la leche, que tienen un muy buen ganado prestigio local, provincial, regional, incluso nacional;

c.- Entre todas las manifestaciones de producción de alimentos, destaca el fenómeno histórico de la manzana en una enorme variedad de subproductos, especialmente una bebida que, por definición, es ancestral: la chicha de manzana. También es necesario agregar el vinagre.

Esta industria artesanal vivió su mayor esplendor entre 1940 y 1980, poco más o menos. Aunque los talleres de elaboración de chicha estaban por todo Purranque o el campo y su consumo fue generalizado, sobre todo, por la destacada industria de Bruno Prambs que logró controlar un mercado de venta de la chicha de manzana que se expendió entre el propio Purranque hasta Puerto Montt y, por algún tiempo, incluso hasta Punta Arenas.

Un adecuado plan estratégico podría reportar enormes beneficios para el turismo y el rubro artesanal local potenciando y también aprovechando el trabajo de PRODESAL, que posee un catastro y trabaja con productores de chicha. Purranque es una tierra de manzanas y de chicha. Una alianza público privada, podría permitir incluso organizar la “fiesta de la manzana y la chicha”.

La actual existencia de talleres y por tanto de productores, incluso, permite la posibilidad de la nominación de “Tesoros Humanos Vivos”. En relación a estos últimos, existe el SIGPA, un sistema nacional de registro de fenómenos patrimoniales destinado a,


“…preservar los conocimientos y las técnicas necesarios para la representación, ejecución o recreación de elementos del patrimonio cultural inmaterial de gran valor histórico, artístico o cultural»
(UNESCO, Directrices para la creación de sistemas nacionales de “Tesoros Humanos Vivos”, http://www.unesco.org/culture/ich/doc/src/00031-ES.pdf, p.1).


El programa de la Unesco sobre los “Tesoros humanos vivos”, iniciado en 1993, se refiere a los individuos que poseen habilidades y técnicas necesarias para producir determinados elementos de la vida cultural de un pueblo o grupo social y mantener así la existencia de su patrimonio cultural inmaterial. El saber y las habilidades se transmiten generacionalmente. En las artes interpretativas, la música, el baile, el drama, el teatro, los ritos, etc., el acto mismo de la creación y de la interpretación no tiene forma física, son obras intangibles. Y lo mismo podría decirse respecto a las lenguas, instrumentos de comunicación, factor también de identidad de los grupos humanos.

En último término, el objetivo del programa de Tesoros Humanos Vivos es el de que cada Estado miembro de la Unesco trate de preservar las destrezas y las técnicas para la manifestación y transmisión de las expresiones culturales que cada Estado considere más significativas.

d.- Entre las manifestaciones artesanales purranquinas, destacan el importante legado de la Escuela de artesanos. Especialmente, es necesario hacer referencia al artesanado de la lana, talabartería y la artesanía en madera, este último rubro, muy asociado al ancestral alerce y madera nativa en general.

e.- Igualmente, es necesario poner en valor la historia y el patrimonio local recuperando la figura de Emilio Held Winkler y su inestimable legado patrimonial documental, del cual, una parte sustantiva, todavía se encuentra en la zona en manos de la familia Held.

Este legado documental no solo se refiere a la llamada “colonización germana”. Es cierto que Emilio es mundialmente conocido por ser el principal documentalista del proceso inmigratorio germano en el sur de Chile. Pero su aporte es mucho más relevante como figura política y gestor del desarrollo de Purranque. En este sentido, hay un enorme caudal documental referido a sus años de Alcalde y de Regidor por Purranque que muestran los verdaderos combates por el desarrollo de la zona entre liberales y radicales, las principales fuerzas políticas de comienzos del siglo XX.

A propósito, he descubierto las actas municipales del año 1953, que falta en el archivo histórico municipal. Ellas están en el “Archivo y Biblioteca Emilio Held Winkler” en la ciudad de Santiago. Un ayudante, las ha podido hojear, pero no reproducir.

f.- Del mismo modo es necesario trabajar las figuras de todos los gestores y administradores políticos y económicos de la zona;

g.- Por otro lado, es oportuno destacar la enorme importancia de la experiencia, al final frustrada, del hospital privado de Purranque, de la Cooperativa Agrícola Purranque (CAP), de la empresa de Linos o de la lechera dos Álamos.

11.- Todos estos elementos, de alguna manera deberían ser incorporados al futuro PLADECO y cada uno, constituirse en proyectos de desarrollo. Ni hablar del Plan Municipal de Cultura.

Por último, la panorámica de las municipalidades de la Región de los Lagos, salvo dos o quizá tres excepciones, debe ser bastante similar a la Municipalidad de Purranque.

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